jueves, 9 de agosto de 2018

Caracas

Al regresar con mis hermanos de la escuela, encontramos a mamá con la mirada empañada.
—Tengo una mala noticia —me dijo —tus patitos...se escaparon anoche por el fondo.
Salí corriendo al corral con el corazón en un puño. Un agujero en el tejido de alambre me confirmaba esa vaina.
Volví triste y arrecho a la casa, pero se me pasó enseguida.
Mamá me esperaba con una sorpresa. Después de muchos días de andar pasando filo, por fin papá había mandado una plata del mes atrasado y ella nos preparó su arroz con pollo, mi comida favorita desde carajito.





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