lunes, 3 de agosto de 2020

Vocación

¿Quién puede ser tan estúpido como para que lo abandonen dos veces en una isla desierta?
Pisó la arena sin volverse a ver el barco que se alejaba.
—¡Amo, ha vuelto! —lo recibió Viernes.

domingo, 2 de agosto de 2020

El precio de la historia

El paisano miraba al esqueleto exhibido en el museo. Después de dar dos vueltas alrededor contando los pasos, preguntó al guía:

―¿Cuanto vale un bicho de estos, Don?  

―Uf, mucho. Muchísimo.

―¿Más que un diamante?

―Por supuesto, diamantes hay montones. El esqueleto de un carnotaurus es algo único en verdad.

―Ah…―dijo el rústico con la mente extraviada. Pasado un momento, reaccionó―. ¿Y la gente que lo encuentra? ¿Tiene que traerlo? Porque, imagínese una cabezota como esta… No, el doble de grande, a pala yo la desentierro pero después... no hay camión.

―No, señor. Cuando alguien se pone en contacto con nosotros primero verificamos el hallazgo. Luego cerramos el lugar para preservarlo y comenzamos la excavación, que suele llevar meses.

―Entiendo. Se tarda en cobrar, entonces. ¿Y pagan por kilo o según el bicho?

―¡Ja ja já, qué ocurrencia! No se puede vender un fósil. Es patrimonio histórico de toda la humanidad,  es tan valioso que no tiene precio.

Al paisano se le apagó la mirada. Giró la boina en sus manos y resopló. El guía preguntó intrigado:

―¿Y usted por qué averigua tanto?

―No, curioso nomás.


viernes, 31 de julio de 2020

Locura de soledad

Gira la cabeza con aire indolente, como buscando algo en el departamento vacío.
Me siento un tonto y sin embargo le repito mi pregunta: 
—¿Vos decís que va a volver? 
Resopla con fuerza. Al fin me responde negando lento con la cabeza. 
Yo también sé que no va a volver. Vi el terror reflejado en sus ojos cuando me descubrió hablándole al ventilador.









martes, 28 de julio de 2020

Colorín colorado

Para subir a la torre destruí al dragón, luego a la bruja.
Una vez allí, con gran pesar tuve de matar a la princesa, al unicornio y al hada buena.
Seguro le rompí el corazón, pero no había tiempo. Mi niñita debía crecer y rápido.








viernes, 24 de julio de 2020

Náufragos

A mis costas llega flotando una botella.
En su interior, un papel en blanco, tu evidente pedido de rescate.
Así me veo obligado a calcular trayectos, descubrir coordenadas, intuir tu paradero.
Al cabo de mil intentos, logro alcanzar las playas de esta tierra salvaje.
—¿Quién es la niña rubia que destaca entre los nativos? ―te pregunto.
—Es nuestra hija, llegó contigo en el barco.
Vuelvo la vista y adivino la silueta de una nave entre brumas. 
—Vamos —dices —, volvamos a casa.


martes, 21 de julio de 2020

El protegido

No recuerdo cómo nació nuestra amistad, si se le puede llamar así a ese sentimiento de sobrevivir juntos en un lugar donde las peleas se daban todos los días.

Yo era más grande y algo más fuerte, pero él me protegía a mí, porque estaba en la tumba desde antes.

Ganamos y perdimos mil veces, defendiéndonos siempre espalda contra espalda, de los guachos grandes.

Después que nos liberaran seguimos juntos. Él tenía sus contactos en la villa y cuando necesitamos ranchar, nos recibieron sin preguntas. 

Ahí escuché de los “trabajitos”, que dejaban buena guita sin rogar la changa ni poner el lomo. Historias emocionantes sobre reventar una agencia de quiniela o tirotearse con la yuta y manejar falopeados hasta el aguantadero.

Yo me sentía uno más y me podían las ganas de salir a poner el pecho con ellos.

Un día se terminó la fiesta y llegó el momento. 

Me dieron un fierro viejo que Jorge me advirtió que no tiraba.

Por el camino paramos a cargar nafta. 

―Pendejo, andá a comprar unas petacas y puchos ―me ordenó con dureza.

Cuando volví, ya no estaban. ¡Cómo lo putié!

De ese trabajito no volvió ninguno.


domingo, 12 de julio de 2020

Dualidad

En la oficina de patentes ya los conocen.
Thomas Alva Edison llega entusiasmado a registrar su último invento: la luz eléctrica.
Junto a él, su sombra, que ha repetido todos y cada uno de sus movimientos, pretende patentar la oscuridad eléctrica.



sábado, 11 de julio de 2020

Femme fatale

Era perfecta, tenía todo lo que yo no necesito.










jueves, 9 de julio de 2020

Ciertas mentiras

―Dice que no aguanta la soledad, que se irá para siempre, pero todas las noches lo encuentro aquí, Capitán. Usted es como Koul.
―No lo conozco.
—¿Koul y el flafsnarj, la fábula infantil? ―El Capitán miró al insectoide resignado, sabía que de todas maneras le contaría la historia. ―En un lejano sistema había un centinela llamado Koul. Su deber consistía en avisar si venía el flafsnarj, la bestia sideral.
Pero Koul les tomaba el pelo. Llamaba todos los días al centro de comando diciendo: ¡Viene el flafsnarj, viene el flafsnarj!
Los altos generales lo regañaban y amenazaban con relevarlo y Koul se les reía en sus caras violetas.
Hasta que un día…
―...el “como se llame” llegó, y Koul avisó, pero nadie le creyó ―completó el Capitán ―. Teníamos una historia así en la tierra.
―Nada que ver, Capitán. El pobre nunca advirtió la llegada del flafsnarj y la bestia lo devoró en un segundo. Cuando esa mañana faltó la broma de Koul, los generales supieron que algo andaba mal con el centinela. Aprontaron la flota estelar y después de una ardua batalla lograron destruir al flafsnarj. A Koul le hicieron una estatua gigante.
―¡Imposible! ¿Que enseñanza deja una historia así?
―Que ciertas mentiras les dicen a los nuestros que todo está bien y que seguimos vivos.


lunes, 6 de julio de 2020

Amor invisible

El sonido de su nombre, el olor de su piel, su risa explosiva y su taconeo porfiado al caminar, de esas cosas nos enamoramos los ciegos.














viernes, 3 de julio de 2020

Asceta

Hay un hombre sentado en el fondo de un pozo profundo. Hace tiempo que está esperando.
Siempre luce un poco fuera de lugar quién espera lo inesperado.











jueves, 2 de julio de 2020

Espíritu rebelde

—Tú me mataste —denunció apuntándole con el dedo —. ¡Carajo! ¡Si tú nos mataste a todos! Pudiste haberlo evitado con solo chasquear los dedos, pero no. ¡Púdrete y que se pudra tu conciencia! ¡Asesino! ¡Asesino!
Salió del cielo dando un portazo. Terminaría en el infierno, pero sería por su propio pie.











lunes, 29 de junio de 2020

Whatsapp

Un sonido simpático y un circulito rojo anuncian la llegada de una foto.
Algo borrosa, tiene veinticinco años, mínimo. 

Estamos todos en el casamiento del negrito, la barra completa y en el centro sonríen los novios.

La Bubu ya tiene panza de embarazada y el negrito, de pelo larguísimo, no puede disimular el cagazo. Sonríe de compromiso pero tiene los huevos en la garganta, como cualquier pibe que se casa de apuro. Lo sé porque lo recuerdo todo como si hubiese pasado ayer.

―Vas a ver, va a salir todo bien ―le dije y lo abracé fuerte, porque no estaba para nada seguro.

El matrimonio no duró mucho ―la perfección es enemiga de lo bueno―, ¡pero como me gustaría volver! Volver para contarle que sí, que salió todo bien, que su hijo está criado y es un gran muchacho.

¡Hace veinticinco años me moría por conocer el futuro y ahora no puedo regresar al pasado!

Lo único que tengo es este presente.

Emocionado, marco el número y en la pantalla aparece la cara del negrito. Está pelado pero conserva la sonrisa y el brillo en la mirada. No lo dejo ni hablar.

―¡Te dije que iba a salir todo bien, hermanito!


viernes, 26 de junio de 2020

Argumentos

Al muchacho le tiraba el circo. Nunca le importó mucho qué puesto ocuparía, con tal de ser parte del espectáculo. No servía para payaso y no tenía equilibrio ni fuerza suficiente para las acrobacias, así que empezó a entrenarse en el lanzamiento de cuchillos.
Enfocado en realizar su sueño circense, pronto lanzaba los cuchillos con los ojos vendados a un blanco giratorio sin fallar jamás.

Era tal su destreza, que el día del debut, su propia novia se ofreció como blanco humano.

Pero todo eso fue hace mucho tiempo. Ahora vende seguros, una actividad más lucrativa y estable que el circo.

Debería adquirir una póliza, dice a sus clientes, usted no sabe lo que le podría pasar.





miércoles, 24 de junio de 2020

Goles son amores

―¡Gooool! ―gritaron al unísono el cura y el abogado.
―¿Quién hizo el gol, padrecito? ―preguntó Fernán.

―Dios ―respondió el cura con picardía.

―¿El Diego? No puede ser, el Diego se retiró...

―No seas blasfemo, Fernán. Dios hizo el gol como hizo todo el universo.

―Si vamos a lo que es ―opinó el letrado―, al gol lo hizo el árbitro cuando lo convalidó, y antes la federación, definiéndolo en el reglamento.

 ―Gooool de-Ren-te-raaaa…―interrumpió la radio.

―Lo hizo el cuatro, Rentera ―afirmó Fernán.

―Con la ayuda de Dios ―terció el cura.

―Fue con ayuda del arquero ―lo contradijo el comentarista―, que sale tarde y le regala todo el palo.

―Es gol del técnico ―retrucó el relator―, él se la jugó por Rentera, aunque venía de una lesión.

―¡¡¡Es gol, es gol de la nueva Telestar, la pelota oficial de la copa del mundo!!! ―anunció la publicidad.

―Ese gol es mío, ¡mío!  Yo lo parí con mucho dolor ―intervino una vieja descomedida.

―¡¿Al gol?! ―le preguntaron a coro. 

―Al cuatro ―contestó―. Yo soy la madre del Enzo Rentera.