viernes, 20 de septiembre de 2019

Galán maduro

Mejoró con el tiempo, como se dice de los vinos.
Atrás quedó su semblante ingenuo, de ojos redondos y asombrados.
La presbicia le regaló una mirada entornada, casi felina, que causa furor entre borregas y veteranas.



Colonia del Sacramento

Un tango baja desde el balcón:

"Fuimos juguetes en sus manos, Señor Juez,
que acaso el muerto también pude ser yo.

Pero en el duelo de guapos lo maté
y la locura de su embrujo se rompió."

El drama acaricia mis oídos y se pierde en la tarde del domingo.
“Shakespeare era uruguayo, que no ni no.”, pienso.






martes, 17 de septiembre de 2019

Irene

―¡Bajo mis propias narices!, ¿comprende?

―No se castigue. Las cosas más evidentes suelen pasarnos inadvertidas.

―¡A mí no! Jamás se me escapa nada, ni el más mínimo detalle.

―Estaba enamorado, usted lo dijo…

―Aún así, nunca me habían traicionado tan miserablemente.

―Uno no desconfía de su novia; ni de su mejor amigo…

―Y yo tratándolo con condescendencia… "Elemental, mi querido Watson” le decía, deben estar partiéndose de risa.

―Vamos, tómese otro, la casa invita, Sherlock...



lunes, 16 de septiembre de 2019

Mediana edad



—Su última novela, la historia de una joven fanática que se enamora de su escritor favorito, es un verdadero fiasco. Románticona, predecible, no aportará nada nuevo a la literatura o a la carrera de su autor, que habiendo sido promesa de genialidad, hoy comienza a verse viejo.—
El escritor cerró la revista sonriendo y atendió su celular.
Era un mensaje de amor de otra admiradora.










viernes, 13 de septiembre de 2019

¡Ops!

Debió tratarse de un error. Un error garrafal ―que seres tan superiores los tengan alienta alguna esperanza ―.
Todos los operadores de radio del mundo oyeron al mismo tiempo las tres cortas frases:
"La vida en el planeta azul corre peligro. Debemos eliminar la amenaza con fuego. Que solo sobrevivan los unicelulares."









lunes, 9 de septiembre de 2019

El difícil arte de morir


El mundo postapocalíptico le resultaba insoportable, extrañaba demasiado la antigua sociedad.

Estudiados varios métodos eficaces de suicido, optó por el más discreto. Moriría ahorcado, la decisión estaba tomada.

Subió con el nudo corredizo al cuello y ató firmemente la cuerda a una viga del techo. Meditó su última despedida con ojos cerrados y mandíbulas apretadas y temiendo arrepentirse volcó el banquillo de una patada.

Su cuerpo se bamboleó en la horca unos minutos, después, sus piernas se extendieron hasta el suelo, sus poderosas manos cortaron la soga y se sentó en el banquillo a pensar.

El robot necesitaba otra forma de terminar con su existencia.






Clelia


―Aquí estoy, ¿quien me busca? ―exclamó la medium con una voz masculina que no se correspondía con la frágil Clelia.

―¿Papá? ―arriesgó el muchacho emocionado.

―Yo solía tener un hijo...Marcos.

La voz parecía surgir de todos los rincones de la habitación.

―Soy yo, papá. ―rompió en llanto―.Se que peleamos por dinero y eso te provocó el infarto. hace días que no duermo, soy tu único hijo, no podía quedarme así. Tenía que pedirte perdón.

―¡Mi muchacho! No debes torturarte, eso ya pasó. No fue tu culpa, yo estaba mal de salud. Ahora estoy en paz.

Marcos sollozó un poco más y de a poco se recompuso.

―Gracias, papá. Oirte de nuevo me reconforta. Otra cosa, antes de que te vayas... esto... ¿recuerdas la combinación de la caja?



domingo, 8 de septiembre de 2019

Plata yvigüy

Lo despertó el ruido de la pala.  Se asomó al campo y divisó la silueta, cavando. 
Llevaba un uniforme harapiento, los botones brillaban bajo la luna.
El viejo Quintana ―que sabía por experiencia cómo la guerra revolvía la cabeza de un cristiano―, se acercó. 
—Mbaetekó, soldado —lo saludó —. ¿Cavando trincheras? 
—¡Y una mierda!, vos también andás buscando el oro que enterramos con el General Caballero—contestó el loco, algo aprensivo—.
El viejo se compadeció al ver la docena de pozos que llevaba excavados.
—Vamos a mi rancho, Cambá, te invito un mate cocido. 
—Ni mamau largo, viejo, tengo que seguir. 
—No seás mboré, loco, que cuando muerás nada te vas a llevar. 
El soldad lo miró condescendiente.
—¿Y a vos quién te dijo que estamos vivos, Quintana?



jueves, 5 de septiembre de 2019

Aves de paso

La peonada iba y venía buscando algo que hacer, las mujeres reprendían a los niños sin razón. Estaban indecisos y nerviosos porque sabían que en esa oficina se barajaba su futuro.

—¡¿Qué tantos miramientos, Sosa…?! —dijo el patrón a su capataz — La cosecha terminó, que se manden a mudar, ya volverán el año que viene.

Sosa asintió y se encargó de cumplir la orden. Corrió súbitamente hacia ellos agitando los brazos y dando voces.

Los trabajadores golondrina echaron a volar asustados, dieron una vuelta en círculo sobre la hacienda y partieron hacia el norte en formación V.


El último poeta

Armado con sus libros en la plaza,
recitó a viva voz bajo la luna. 
A la barriada obrera, que trabaja, 
molestó que importunara hasta la una.

Un certero zapato hecho saeta,
cruzó la noche a gran velocidad, 
impactó en la cabeza del poeta. 
y dejó sin poesía a mi ciudad.





martes, 3 de septiembre de 2019

El llamador

El jilguero amarillo desgrana sus trinos seductores. Es el único que queda enjaulado.
Desde la jaulatrampa llama a sus camaradas.
Me pregunto qué dirá para engañarlos. ¡Comida, comida gratis!, tal vez, ¡ayuda, por favor, que alguien me ayude!, o quizás, ¿quien quiere echar un polvo conmigo?
A mi cabeza acuden las palabras más aborrecibles: traidor, vigilante, buchón, vendido.
Lo odio un poco pero al final, también lo libero.
El trampero muerto a mis pies empieza a oler mal.



jueves, 29 de agosto de 2019

Sana competencia


Dos ancianos, a cuál más decrépito, peleaban al borde de la fuente de la juventud, por el turno de beber primero.
El más fuerte empujó hacia atrás al otro, que cayó al suelo víctima del ataque.
El caído aferró las piernas de su competidor, que se precipitó de cabeza en la fuente.
Juntos quedaron el cuerpo del viejo muerto y el cadáver del bebé, ahogado.





lunes, 26 de agosto de 2019

Aquellos tiempos

―¡Jehoooo! Ordena ya tus cosas, mijo...
―Un rato más, Mami, porfis…
―Mañana sigues jugando, ahorita a descansar.
―¡Mira lo que hice, Mami! ¿Si cierto que esta bien bonito?

Sus ojos de madre juzgaron asombrosa la  imperfecta creación del niño.

―¡Órale Jehovita, si'sta retelindo, bebé! Que pena que tengas que desarmarlo…
—Ta' bueno, ma'.

Una sonrisa traviesa iluminó la cara del pequeñín.


―¡Mírame, Mami. Mira como lo destruyo!

Jehová separó los brazos y se abrieron las compuertas del cielo y durante cuarenta días y cuarenta noches llovió sobre la tierra...

Maestros de la nada


Nadie quería jugar contra "el doctor bowling". Sus increíbles tiros eran precedidos por el mismo ritual: auscultaba todas las bolas disponibles con un estetoscopio, decía buscar "las de buen corazón."
Nadie sabía cómo lo lograba pero en años, jamás le vieron voltear ni un solo pino.









sábado, 24 de agosto de 2019

Atracción fatal


¡Sir Isaac Newton, descubridor de la muerte! 
Sí, de la muerte.
Porque...¿qué es la muerte, sino el triunfo final de la fuerza de gravedad sobre los vivos?
Al centro de la tierra no le alcanza con que se nos caiga el cabello y los dientes; ¡nos quiere completos! 
La maldita gravedad nos carga los hombros, nos dobla la espalda, nos baja las tetas y la hombría. Nos acerca de a poco, hasta que todas nuestras células descansan el suelo. 
Mientras tanto, el engaño pervive y añoramos a nuestros muertos mirando al cielo.