jueves, 30 de mayo de 2019

Amigos así

Recién llegado al planeta, Ror, intentó pasar desapercibido por delante del humilde puesto de comida típica. Casi lo había logrado cuando oyó el grito de Glesk.

—¡Hola, compadre! ¡Te ves espectacular con ese atuendo! 

Aunque Ror culpaba de su pasada mala suerte al cocinero zupvelyano, la afectuosa bienvenida lo animó a acercarse.

—Ya ves, Glesk, he mejorado mucho desde la última vez. Ahora soy parte del lucrativo negocio del tráfico de estiércol. 

―Genial, viejo. ¿Para quién trabajas?

―Te contaré, es un millonario excéntrico, dueño de la mitad del planeta Bhzzzz. 

—Por Ylsfung, siéntate, yo invito las bebidas ―dijo el cocinero excitado. 

Ror iba a contarle cómo le había cambiado la vida el conocer a su jefe cuando un impertinente moscardón apareció zumbando a su alrededor. Glesk interrumpió a Ror con un gesto enigmático de la mano, luego movió los ojos calculando la trayectoria futura del insecto y lo aplastó con un violento palmotazo.

—Ahora sí, cuéntame de ese jefe tuyo.

—¡Idiota, acabas de matarlo! ―chilló Ror entre sollozos.


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