jueves, 24 de octubre de 2019

Nuevas tecnicas de caza


La mira del rifle mostraba al tigre echado. Estaba quieto, demasiado quieto.
Antes de gastar una bala, el furtivo se acercó cauteloso. Moscas.
¡Se le habían adelantado!
Sus ojos buscaron la herida en el cadáver. ¿Quién dejaría abandonada una piel tan valiosa?
Se colgó el rifle, dispuesto a llevársela.
Con el cuchillo contra el cuello, el tigre muerto volvió súbitamente a la acción y despachó al cazador en un paroxismo de garras, dientes, gritos y sangre.
Mordisqueando los restos pensó:

—Ah, zarigüeya... te debo una.







martes, 22 de octubre de 2019

Almorzando con el comandante

―La gente está muy loca, Comandante. Mire al tipo ese del traje, acaba de salir en plena granizada para arrojarse sobre el capot de su lujoso coche. Vea cómo entrega su carne al castigo de las piedras con tal de evitar que se dañe la pintura.

Ciertamente, el sujeto obeso aullaba bajo la granizada,  intentando cubrir más superficie abriendo brazos y piernas como quien hace angelitos en la nieve.

―Vamos, Comandante, mejor preparemos algo de comer.

Refugiado bajo el puente, Comandante movió la cola y el vagabundo comenzó a rebuscar en su bolsa de arpillera.

 




lunes, 21 de octubre de 2019

Sentencia previa

El detective examinaba la escena del crimen cuando se iluminó de golpe: ¡Había algunos cabellos del asesino en las manos de la niña muerta!
En la tribu se investigaba a la inversa, el caso estaba resuelto. Primero ejecutarían al culpable, recién cuando cayera muerto descubrirían su identidad y finalmente sería condenado por todos.
Bastaría con llevar una muestra de esos pelos al brujo de la tribu quien lanzaría un hechizo mortal contra el maldito asesino.





Alicia

Respiró hondo, tomó carrera y... ―¡Allá voy Sombrerero! ¡Allá voy Señor Conejo!―.
Alicia corrió a meterse en el espejo.

Un estampido, un chichón y pedazos de vidrio esparcido por el suelo...

Y el llanto desconsolado, no por el golpe, tampoco por sus amigos; lloró por saberse condenada a ese mundo de mierda.







domingo, 13 de octubre de 2019

Instintos

Superada la emoción del hallazgo, mi hija Jane me convenció de llevar al muchacho al campamento. Allí intentamos revivir su memoria mostrándole fotos y objetos.
 

Los días siguientes recordó algunas palabras y actitudes de la vida civilizada.

Esperábamos sorprender pronto a la sociedad londinense cuando se produjo el altercado.
Atacó a Jane mientras se bañaba en el río. Trato de aparearse por la fuerza con ella y a duras penas pudimos auyentarlo disparando al aire. Enfurecido, trepó a lo alto de un sicomoro y se puso a defecar sobre sus manos para arrojarnos luego las heces.

Jane, bastante cubierta de excremento, se tapó la cara al ver que comenzaba a masturbarse.

En tales circunstancias y siguiendo mi propio instinto, decidí abandonar a Lord Greystoke en la selva para siempre.


jueves, 10 de octubre de 2019

Defi-ciencia

Hoy, el sol se apagó para siempre.
Los científicos calcularon que eso debía pasar dentro de cuatro mil millones de años, pero la realidad no sabe de astrofísica.


miércoles, 9 de octubre de 2019

Para gustos, colores

Que Blancanieves y el príncipe azul tuvieran un amor “celestial” era bastante esperable. Lo que nadie podía anticipar era la desconfianza de Blancanieves sobre las frecuentes visitas que les hacía Caperucita Roja. Comenzó a sospechar al descubrir unas manchas violetas en el cuello de su esposo.












martes, 8 de octubre de 2019

El fin de la magia

En el centro del parque, un artista callejero hacía equilibrio con una pirámide enorme sobre la barbilla.
La gente observaba su número con discreto interés, y de pronto: el milagro.
Una mariposa enorme apareció coloreando la tarde y descendió majestuosa sobre el vértice de la pirámide.

Todos contuvimos el aliento, algunos inmortalizaron ese momento con sus celulares.

Luego, estallaron los aplausos.

La mariposa se alejó asustada y la gorra del artista recibió una lluvia de propinas.

En el saludo final, con reverencia, alcancé a ver que de su bolsillo asomaba revelador, un bote de miel.



lunes, 7 de octubre de 2019

Maderera "El bosque"

Buscaba en esa moderna ciudad, el recuerdo del pueblito agreste donde trascurrió su infancia.
Como una broma de mal gusto, el cartel vino a contestar su pregunta.




La última broma

Hallamos a Bonzo muerto en su carromato, rodeado de botellas de ginebra.
Un reguero de sangre caía desde la mesa de maquillaje hasta un charco en el piso de madera. La pistola estaba pegada contra la sien y por el lado opuesto de la cabeza brotaba una varilla metálica, en cuyo extremo, manchada de sangre y materia gris, una banderita mustia ponía ¡BANG!





viernes, 4 de octubre de 2019

En tu nombre


Mamá, papá y García


Cuando nací, mamá y papá discutieron.

Él quería nombrarme como su padre.

Ella decía que era un nombre horrible.

Él fue solo al registro y me lo puso igual.

Y poco después se murió.

Ella nunca lo perdonó.

Por morirse y por mi nombre.

Desde siempre, mamá me llama García.



Disconforme


En la familia Colero hubo un gran escritor, un as del balompié y un candidato a presidente de la nación. Todos estaban orgullosos del apellido, Ester lo odiaba.


Incómodas coincidencias

“Margarita y Rosa, sus vidas fueron cortadas en la flor de la juventud…” ―Comenzó su alocución el diácono en el responso de las dos fallecidas.
No es que sea algo grave, tampoco creo que haya sido intencional pero cabe mencionar que estábamos en el "Cementerio de Flores".


Agapito

Mi padre me escarnecía diciéndome que había conocido a mamá en un pequeño ágape diplomático.


Dragón

Conocí a un texano llamado Bruce Lee. No era chino, era un gringo cogote rojo. Bajito, esmirriado y usaba lentes.
Sin embargo, me contó que por las dudas jamás se metieron con él en la escuela.


Evidencias

Desde el principio, su nombre debió llamarme la atención y a la vista de los hechos era todo un indicio. Se llamaba Dalila Correa de León.










martes, 1 de octubre de 2019

Mi abuelita XIII

—¡Quería que vinieramos y aquí estamos!, con la abuela Miguelina, inventora de la silla de montar para ciegos. Algo que nos demuestra que nuestro viejos pueden seguir aportándonos sabiduría. Cuéntenos cómo funciona esta maravilla...

—Puede revisarla usted misma, señorita, adelante.

Frente a la cámara, la cronista le dio vueltas a la silla durante unos instantes y se rindió:

—Lo siento, no le encuentro nada especial…

—Verá, eso es porque los ciegos tienen el culo como todo el mundo, y siendo una silla…

—Pero abuela, entonces no sirve para nada…

—Oh, sí, querida. Sirve para montarse sobre los prejuicios.



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viernes, 27 de septiembre de 2019

El pasillo de los pañales

Fue fatal encontrarnos ahí, en el lugar del que huíamos cuando rompimos.



 






martes, 24 de septiembre de 2019

El bromista

Los Glikus poseen la capacidad de cambiar a voluntad su aspecto físico y Pelzir era conocido por sus imitaciones. Ahora no parecía nada gracioso con su semblante apuntando al suelo. Su amigo intentaba animarlo.

―Vamos viejo, eres el comediante más famoso del planeta, no puedes estar así de triste.

―Me voy de la galaxia, Ror. Para siempre.

―¡Tonterías!, ¿quién hará reír a nuestra gente?

―También pienso dejar la actuación.

Ror, el zupvelyano, conocía lo único capaz de poner así a Pelzir.

―¡Oh!, rompiste con Frainaí.

―Ni siquiera discutimos pero ella... ama a otro.

―¡¿A quién?!

―A mí, pero cuando no soy yo.

Ror estalló en carcajadas.

―¡Maldito, casi te creo!

―Lo digo de verdad. Ayer me transformé en otro, un Awtipleño gordo y peludo. Me acerqué a ella en la calle fingiendo coquetear.

―Eso no está bien, Pel, ni siquiera como broma.

―Lo terrible es que aceptó salir con el Awtipleño, o sea, conmigo y tuvieron... tuvimos… sexo. Estaba como una fiera salvaje, me dijo que nunca había sentido algo así y que quería volver a hacerlo pronto. No me atreví a revelar mi truco.

―¡Ay, pobre Pelzir! Deberías adoptar unos cuernitos rojos, ¡te quedarían de maravilla! ―exclamó Ror y le estampó un beso en la boca.

Pelzir reaccionó furioso, nunca lo habían ofendido así.

A Ror le ganó la risa:

―¡Es lo que te mereces! ―le gritó mientras su cuerpo cambiaba para convertirse en la bella Frainaí.


¡Volver a la nave nodriza!

lunes, 23 de septiembre de 2019

Van Helsing contra la reina de los vampiros

Una anciana remonta la calle empedrada cubriéndose del sol con un paraguas negro.
Hace tiempo que el doctor Van Helsing descubrió a los vampiros evolucionados, ya no son solo nocturnos.
—El paraguas no me engaña ―piensa Van Helsing ―, esa vieja es en realidad la reina de los vampiros. Su muerte será el golpe final, de ella depende toda la raza.
Ignorante del peligro que la acecha, la anciana conquista el camino al hospital, ni el calor ni la edad le impiden visitar a su hijito cada viernes.
Van Helsing transpira escondido. Empuña una estaca filosa que piensa clavarle en el corazón justo cuando pase.
 La viejecita está casi a su lado, Van Helsing alza el arma. Ya va a hundírsela cuando la vieja cierra el paraguas. 
¡Sigue bajo el sol! ¡Es inmune! Van Helsing baja el brazo confundido. Entonces… ¡no es la reina! 
La viejita lo abraza con ternura, le acaricia la cabeza, después le quita el palo puntiagudo y lo convence de volver con ella al psiquiátrico.