martes, 7 de marzo de 2023
miércoles, 15 de febrero de 2023
Es Cupido
En medio del patio de comidas, en pañales, si habláramos de un bebé, todavía, pero el tipo pasa de los treinta y es la imagen de la dignidad tocando fondo. El pecho peludo cruzado por la banda del carcaj, el arco y flecha triste en una sola pieza apuntando al suelo, las alas ridículamente pequeñas en su espalda flaca. Mantiene la mano extendida ofreciendo un tembloroso folleto de alguna tienda a la gente, que se aleja de él como si tuviera algo contagioso. Tiene los ojos tan muertos como cualquier ilusión romántica.
Es Cupido escupido, su imagen aniquilada por el mismo que antes destruyó la del rey mago Gaspar, y la de Papá Noel.
¿Quién es el tipo? ¿Cómo llegó al centro comercial? ¿Por qué asume todos los papeles festivos? Me mata la curiosidad. Tal vez me cuente su historia si invito a una cerveza al conejo, la próxima pascua.
miércoles, 8 de febrero de 2023
Cuando despertó
—Maaaa, ¿dónde está el dinosaurio?
—En el primer cajón.
—Acá no está.
—Fíjate bien, Augusto. Está ahí.
—Ya me fijé y no está.
—Como vaya yo y lo encuentre…
martes, 31 de enero de 2023
Negocios
—Un kilo de amor, por favor.
{—¿En polvo? —preguntó la dependienta alzando una ceja. Al cliente se le subieron los coloresl—¿En polvo? S…sí.
Ella comenzó a cargar una bolsa con un cucharón.
—Se pasó un poquito.
—Está bien, ¿cuánto es?
—Tres millones seiscientos veinticuatro mil dólares.
—¡Es una barbaridad de plata! Yo no…
La matrona amagó con desatar la bolsa.
—Espere, necesito ese amor. ¡Tengo el corazón deshecho!
—Hay trasplantes más baratos.
—¡Esto es un robo! —exclamó el cliente.
—Es la inflación.
—Que la estoy robando. Entrégueme la bolsa.
El cliente la apuntó desde dentro del bolsillo. Ella se rió.
—¿Robar amor? Hágame el favoooor…
Desolado, el cliente sacó los dedos del abrigo y se arrastró hacia la puerta. La bolsa resbaló mágicamente del mostrador para rodar directo hacia él.
—Lleveló, nomás, parece que es suyo —dijo la dependienta.
El tipo volvió cargando la bolsa en brazos.
—En realidad, yo lo quería… para dárselo a usted.
Ella volcó la bolsa, después bajó la persiana y metió al cliente de las solapas a la trastienda.
lunes, 30 de enero de 2023
Sr. Lobo
Las cositas que flotan en el café
lunes, 16 de enero de 2023
Instrucciones para escribir poesía
- Consiga papel en blanco de un gramaje decente y extiéndalo frente a usted.
- Arránquese de un tirón la camisa descubriendo la bomba de tiempo incrustada en su pecho.
- Aúlle a la luna, aunque sea pleno día.
- Use un alicate, o mejor use los dientes para cortar el cable y detonar la bomba, cuidando que el corazón y las tripas queden bien desparramados sobre el papel.
- Abra la ventana y deje que el papel se vaya flotando en el viento como una sutil fragancia oriental.
miércoles, 11 de enero de 2023
Premios y castigos
viernes, 6 de enero de 2023
El mismo cuento
Había madurado bien, ¿verdad? Era una mujer bellísima, una reina que no se comparaba con las princesitas de tres al cuarto que llegaban a la nación, y eso que había algunas de belleza deslumbrante.
Ella había cambiado, desde luego, sus rasgos se habían definido, ahora tenía un porte, ejem, señorial y una mirada astuta, pero seguía siendo la más hermosa del reino. Y sin embargo, Blancanieves había empezado a consultarlo a escondidas:
—Espejito, espejito…
lunes, 26 de diciembre de 2022
Sugerencias
—Lass Fhrizyxukass esstán esspectacularess, caballeross —recomendó la serpiente gigante que atendía su mesa.
—Tomaremos carne —respondió Ror examinando el menú.
—Glumboryetass, entoncess —dijo la serpiente mirándolo fijo mientras bamboleaba la cabeza —. Excelentess glumboryetass… ssiiii.
—No trate de hipnotizarnos, ¿quiere? Bajamos al planeta solo por probar la especialidad del chef.
—Pero… —La serpiente tragó saliva, luego pareció desinflarse. —Muy bien, tengan buena cena, pueden guardarsse la propina, adióss.
Se alejó reptando desganada hacia la cocina.
—¿Adióss? —pregunto Glesk.
—No te preocupes —dijo Ror —, volverá pronto.
Otro camarero, este de aspecto felino, trajo la comida al rato. Con una reverencia destapó la gran bandeja. Sobre un colchón de verduras descansaba plácida la serpiente gigante, cortada en finas rodajas.
jueves, 22 de diciembre de 2022
La última carta
"Más que por fuerza, se nos domina por engaño"
Querido Santa:
Te escribo para despedirme y decirte que desde esta navidad no me traigas más regalos. El abuelito Severino me explicó que cualquier regalo es demasiado caro si por él debemos renunciar a nuestra libertad, que quien obedece tentado por una recompensa es como un perro adiestrado. Por eso ya no quiero nada, para poder hacer lo que se me antoje sin andar preocupado todo el año de tu bendita lista de niños buenos. Me voy a regalar la libertad y va a ser el mejor regalo.
PD: Esta es la última carta que te escribo y te pido que borres cualquier información mía o del abuelo Severino de tus registros.
jueves, 15 de diciembre de 2022
Basura
En su perversa deformidad, el basural exige a sus habitantes un razonamiento igual, pues solo una psiquis delirante puede sobrevivir entre la basura.
Dilatando las fosas nasales, uno de estos despojos humanos, recorría aquel laberinto de jirones de vidas ajenas persiguiendo un rastro, un hedor familiar. Al cabo, su pupila curtida descubrió un bulto grande, envuelto en plástico y cinta de embalar. Las moscas zumbaban alrededor y el olor tan penetrante lo caló hasta la náusea. Apenas recompuesto, decidió revelar el contenido, fuera lo que fuese, tomó coraje y con un pedazo de lata oxidada rajó el paquete de punta a punta. Su cara se demudó del espanto. Salió huyendo despavorido de esa bolsa llena de billetes que ya volaban con el viento.
martes, 6 de diciembre de 2022
Solo para entendidos
domingo, 20 de noviembre de 2022
Mina taura
“Ni dios, ni patrón, ni marido.”
Teseo llevaba tiempo metido en el laberinto.
Ariadna se acomodó el pañuelo, sonrió y encendió la mecha.
viernes, 18 de noviembre de 2022
Humo
Se prendió un rubio de puro aburrido, antes había estado fumando unos negros egipcios bastante fuertes. A veces le duraban un suspiro y otras veces se consumían lentamente con la ceniza colgando en equilibrio precario. Cortos, largos, suaves, todos le daban más o menos lo mismo y tenía para elegir, los atados parecían multiplicarse a su alrededor igual que la ridícula preocupación de que algún día se acabarían.
Pitó tan fuerte que hizo crepitar la brasa. Si tuviera voluntad haría algo saludable, lo dejaría ahora mismo. Dios le dió la última calada al rubio, soltó despacio el humo y con dos dedos tiró la colilla lejos.












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