jueves, 2 de enero de 2020

Mi abuelita XV



Sus ojos tienen magia… me pueden. 

Aquella mirada desilusionada de mi abuela, alcanzó para congelarme en el sitio.



―Estás haciendo algo malo y lo sabes, hijito ―decía esa mirada.

Al instante, dejé de golpear al pobre muchacho, alejé mis puños de su cara ensangrentada y retrocedí mirando al suelo con vergüenza. 
El agredido intentó pararse había sido brutal mi castigo ―, su cerebro reblandecido vio una luz de oportunidad y me lanzó un derechazo demoledor.
Fue lona y nocaut, adiós campeonato mundial.
Tirado en el centro del ring, antes de cerrar los ojos, me pareció ver la mirada de desaprobación de mi abuela.

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