

—El Mati, se hace el boludo pero sabe bien que la Griselda lo hace cornudo. Olvidate, es terrible la Griselda, le gusta más que respirar. Parece que estuviera siguiendo la carrera, como el hijo de la Mary que empezó manoteando celulares y ahora hace camiones con una banda. Y sale con todos los borrachos, con el negro Hugo, Draculita, Chester.
En este barrio están todas las figuritas, amiga. Faloperos, timberos, caretas… lo que se te ocurra.
—¿Y chusmas?
—Bueno, ¿ves? Eso acá no hay.
Ellos ven a las personas como si fueran números. Así, ponderan que sus políticas generan muchos “9´s” cuando en realidad son todos “6’s” muertos.
—Imagine una infinidad de hilos que nos unen a la realidad, cuando uno de esos hilos se corta, sufrimos alucinaciones.
—¿Puede curarme?
—Olvídese de mí. No vuelva a consultarme jamás.
—No, Doctor, tiene que ayudarme.
—¿Todavía no se da cuenta? Yo soy su alucinación y usted… usted es la mía.