domingo, 28 de abril de 2024
lunes, 1 de abril de 2024
miércoles, 20 de marzo de 2024
domingo, 10 de marzo de 2024
sábado, 9 de marzo de 2024
viernes, 8 de marzo de 2024
En falta
—El Mati, se hace el boludo pero sabe bien que la Griselda lo hace cornudo. Olvidate, es terrible la Griselda, le gusta más que respirar. Parece que estuviera siguiendo la carrera, como el hijo de la Mary que empezó manoteando celulares y ahora hace camiones con una banda. Y sale con todos los borrachos, con el negro Hugo, Draculita, Chester.
En este barrio están todas las figuritas, amiga. Faloperos, timberos, caretas… lo que se te ocurra.
—¿Y chusmas?
—Bueno, ¿ves? Eso acá no hay.
sábado, 17 de febrero de 2024
Economicistas
Ellos ven a las personas como si fueran números. Así, ponderan que sus políticas generan muchos “9´s” cuando en realidad son todos “6’s” muertos.
Arcoiris
sábado, 27 de enero de 2024
Tratamiento
—Imagine una infinidad de hilos que nos unen a la realidad, cuando uno de esos hilos se corta, sufrimos alucinaciones.
—¿Puede curarme?
—Olvídese de mí. No vuelva a consultarme jamás.
—No, Doctor, tiene que ayudarme.
—¿Todavía no se da cuenta? Yo soy su alucinación y usted… usted es la mía.
sábado, 6 de enero de 2024
viernes, 5 de enero de 2024
El nuevo
Dio mil vueltas antes de humillarse pidiendo instrucciones al albañil que trabajaba en una esquina.
—Jefe, ¿Cómo salgo de este pueblo?
—Doble a la derecha y siga recto hasta la ruta.
Veinte minutos después, pasaba de nuevo por el mismo lugar.
—Escuche bien esta vez, amigo —le dijo esta vez el albañil —. Tomé a la izquierda y después todo recto.
Siguió las instrucciones al pie de la letra y creyó haberse vuelto loco cuando pasó de nuevo frente a la construcción. El obrero le pidió que esperara mientras consultaba.
―¿Ya llegó tu nuevo ayudante? —le preguntó el capataz.
―Si, jefe, pero todavía cree que puede salir del pueblo. Apenas lo estoy mareando un poco.
sábado, 30 de diciembre de 2023
Charlas en el trabajo
jueves, 28 de diciembre de 2023
Calle Cartero loco, número 242
El capitán vestía el uniforme de un correo estelar y cargaba un gran paquete en la gravedad triple de Zurgonie.
—“Calle donde aún no ha pasado nada, 242 Piso Beta”. ¿Es acá?
—Sí, sí—contestó con eructos el alienígena morador de la cueva.
—¿Es usted Kachoulym Glafnad?
—No, no —Más eructos—. Debe ser en otra calle.
—¿Por qué tantas calles se llaman igual?¿Son imbéciles?
—¿Imbéciles, dice? Todos saben que una calle lleva ese nombre hasta que pase algo memorable y la gente lo adopte como nuevo nombre del lugar.
—Ufff, estoy harto de sus ridiculeces.
—No se sulfure. No será para tanto…
—¿No? —El capitán levantó la caja sobre su cabeza, con la cara colorada por el esfuerzo y la arrojó contra la humanidad del baboso. —¡Pruebe cargar esto bajo el sol de su inmundo planeta!









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