jueves, 29 de junio de 2023

Yo, reflejo

Madre hay una sola

El circo perdió su mejor número cuando Marvin, el niño prodigio de los cuchillos, quedó huérfano. Su mamá, quien también oficiaba de ayudante girando en el blanco de madera, falleció en un accidente aéreo.
Ante la perspectiva de caer en la ruina, el circo intentó realizar el acto utilizando a otras personas como partenaire. Lamentable error, Marvin no sentía tanto miedo de lastimarlas.





miércoles, 21 de junio de 2023

Gustito


Vida eterna


La muerte de Batman y de Robin


Un rebusque


Despedida


Jabón no bajo

Yo, reflejo

miércoles, 14 de junio de 2023

Hipomagia

La transmutación y el hipo no se llevan nada bien. Feribald, el mago, practicaba el hechizo frente al espejo cuando le sobrevino un ataque de hipo y se transformó, sin querer, en un avestruz. Cuando hipó de nuevo, devino en princesa. Al siguiente hipido era una roca, al siguiente era un vikingo, al siguiente una zarza ardiente, al siguiente el payaso Mendrugo. Y así continuó cambiando al azar de formas y de personalidades hasta convertirse en la mismísima muerte. Se llevó tal susto que se le curó el hipo, entonces por fin pudo recuperar el control y regresar a su forma original.





sábado, 10 de junio de 2023

Panes y peces

—Sería un pecado desperdiciar tanta comida —decía el anticristo mientras multiplicaba a los hambrientos.














lunes, 5 de junio de 2023

Sucedió en París

Aunque la luna de miel no lo incluía, decidieron conocer Eurodisney y allí mismo encargar un bebé.Nueve meses después, ella dio a luz algo muy parecido al ratón Mickey.













jueves, 25 de mayo de 2023

"Dulces Sueños Garantizados"

—¿Me permite? —me dijo el que atendía el mostrador. Acto seguido movió las manos detrás de mi cuello y sacó algo de entre el forro de mi abrigo. De pronto me sentí ligero, inocente.

—Ajajá… —Ante mi perplejidad, sacudió lo que parecía un trapo viejo que apestaba a rancio y me explicó: —Su conciencia está muy sucia, amigo. Ha hecho algunas cositas que… bueno, nada, le haremos un lavado, a conciencia.

—¿Funcionará? —pregunté sorprendido. 

El dependiente guiño un ojo y señaló en el cartel la palabra “garantizados”, después alzó mi conciencia con dos dedos y la dejó caer en el agujero de lo que parecía un simple lavarropas. 

—Espere en la salita mientras nosotros trabajamos —ofreció.

Me dormí con el sonido de la máquina y desperté en mi cama, aliviado de que todo aquello fuera solo un sueño. A partir de entonces dormí como un angelito, al menos hasta el siguiente mes cuando descubrí un exorbitante cargo en mi tarjeta de crédito.


martes, 23 de mayo de 2023

Milagro en la ruta

Contradiciendo toda una vida de escepticismo, el humilde conductor se había vuelto creyente. ¿Cómo no hacerlo después de que su transporte aterrizara de emergencia en un intimidante planeta, con los depósitos de combustible vacíos y fuera de cobertura? Sus alternativas se reducían a repostar o morir. 

Abrió completamente los tanques para verificar que estaban vacíos y los dejó así. Tan desolado estaba que desconectó sus exosentidos y comenzó a rezar.

Al recobrar plena conciencia, el milagro había sucedido. Los tanques estaban llenos de nuevo. Resultó que el planeta estaba habitado por formas de vida compatibles con el multiconvector de la nave. Atraídos por el brillante interior de los depósitos, los curiosos primates bípedos se habían congregado por miles en su interior. 

No les dio oportunidad, cerró de súbito los tanques, encendió los motores y abandonó aliviado ese horrible, horrible lugar.








lunes, 24 de abril de 2023

Fetiche Literario

Inspeccioné los lomos que se me ofrecían ansiosos desde los estantes. “¿Quién tendrá hoy el privilegio de mi compañía?” Al final, retiré un grueso volumen, una novela que ya tenía conocida. Me entretuve un momento admirando la portada antes de llevarlo a mi lugar de lectura favorito.
“¿Qué pensaría el libro al advertir que le estaba quitando la sobrecubierta para recorrer la encuadernación con la palma desnuda?” Ese ritual me resultaba tan inevitable como la siguiente acción, separarle las hojas al medio y hundir la nariz inundándome con el aroma del papel.

“ A vos ya te conozco, sé bien de qué va tu historia”. Luego de mojarme la yema de los dedos con saliva, comencé a pasarle las páginas, una a una, ojeando con delicadeza algún párrafo al azar, siguiendo la narración, subiendo poco a poco la velocidad a medida que avanzaba. Seguí moviendo los dedos cada vez más rápido hasta llegar al punto exacto donde la trama alcanzaba el clímax. Justo ahí me contuve de seguir leyendo, saque mi señalador favorito y lo hundí entre las páginas, jadeando. Le cerré fuerte las tapas y me concentré en recordar el final.

Todavía tenía los ojos cerrados cuando mi primo entró en la escena:

—Eso que estás leyendo debe ser muy interesante, primito. Prestámelo cuando termines con él.

La única piña que le di le reventó el labio y lo dejó noqueado contra una estantería.