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sábado, 29 de diciembre de 2018

Tarde de perros

Cada otoño es diferente pero todos me recuerdan a aquel otoño.
Éramos jóvenes, nos guiábamos más por el olfato que otra cosa. Así enseguida te encontré, con tu pelo rojizo algo desgreñado, en la puerta de la carnicería. Ibas al mercado para soñar con sus deliciosas mercancías, inalcanzables para los de nuestra clase.

—¿Tenés algo que hacer?
—Ahora que viniste no —dijiste pícara.
—Vamos a la plaza, hay feria de comidas. En una de esas nos dan algo.

Por el camino, marcamos un árbol con nuestros nombres y saludamos al flaco Fido que presumía una cadena dorada con su nombre.

En la plaza, fue llegar y oler: hamburguesas, panchos, chorizos...nos daban ganas de aullar de gusto.
Nos acercamos a un puesto de choris con nuestra ensayada cara de lástima, orientando la cabeza hacia el humo. Cada vez más cerca, más cerquita.

Todo sucedió en un segundo. El vendedor quiso alejarte de una patada. Vos aprovecháste para robarle un chorizo y correr. A cruzar la maldita avenida. ¡No! Todavía huelo la goma quemada de las llantas del camión. Ahí quedó tu cuerpo, desangelado; y mi desesperación y la gente alrededor, solo por un rato. 

¡Basta!, ya es suficiente.
Soy Ricardo, escribo esto desde el taller literario de la cárcel. El otoño siempre me recuerda a Gaby.



lunes, 30 de abril de 2018

Madrid/Prohibido

Sabía que llegarían en cualquier momento, cinco días de ventas tranquilas en la plaza de Lavapiés era algo inusual.
El operativo empezó de improviso. Un escuadrón de policía desplegó en el lugar una maniobra de pinzas para que no pudieran salvar sus mercaderías. La brutal represión les dejaría claro a esos senegaleses que debieran volver a su país, no a la plaza.
Los manteros huían pero el lazo estaba cerrado.
Él prefirió envolver su mercancía y permanecer tranquilo donde estaba.
Enseguida llegó un oficial que le ordenó soltar su manta, levantar las manos y tirarse al piso.
Intentó una objeción y recibió un convincente bastonazo sobre un golpe viejo. De inmediato su cara estaba contra el cemento y una rodilla se clavó entre sus omóplatos. Esposado y a los empujones subió a la patrulla y partió hacia la comisaría. Solo que no se dirigían a la comisaría...
La patrulla se alejó de allí y se desvió hacia un lúgubre descampado donde tendría lugar el final de esta triste historia.
—Hola mi amor. Rápido, no tenemos mucho tiempo.
—Te extrañe estos cinco días.
—Yo más, tenemos que encontrar otra forma de vernos.



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viernes, 6 de abril de 2018

Receta para un gran amor



Ingredientes:
 1 kilo de sinceridad
 1 kilo de amistad
 2 cucharadas de confianza
 1 docena de ilusión
 250 gr. de pasión
 100 gr. de comunicación
 1 litro de afecto
 Compromiso y deseo, cantidad necesaria.

Preparación:

¡Tire los ingrediente a la mierda y no sea ingenuo, que al amor le chupa un huevo TODO!