lunes, 28 de junio de 2021

Sin milagros

Desde el corazón del bosque solo han llegado algunos cuervos y urracas. Los enanos que aún quedan se retuercen las manos. El desdentado rey, antaño príncipe azul, se inclina sobre el ataúd de cristal y besa sus labios fríos en obstinada sucesión. Pero el menú de hoy no incluye perdices, esta vez, Blancanieves, se murió de verdad.












lunes, 21 de junio de 2021

¿Génesis?

Y Dios dijo: Hágase la duda, quizás.






lunes, 14 de junio de 2021

Avanzados

—¿Acaso conoceis la poesía?¿Hay poetas en tu civilización?

―No, jaja. ¡Que antigüedad! Tenemos máquinas, inteligencias artificiales, encargadas de eso. Generan diez mil poesías por segundo. 

―Y esas poesías, ¿conmueven?

―Ya lo creo que conmueven. Programamos millones de robots para conmoverse con ellas.






martes, 1 de junio de 2021

Estrategia

Agregaron a mi primera película varias escenas subidas de tono, otras con insultos o dónde se consumían drogas. Enfurecido, reclamé a los productores. Ellos me explicaron que necesitaban clasificación +16.
―¡¿Pero si la trama es para chicos de doce años?! ―protesté.
―Usted no entiende nada de marketing ―dijeron ―, ahora querrán verla hasta los de ocho.





martes, 25 de mayo de 2021

Cocina exótica

En palabras de mi padre, si quieres ofender a una persona, lo mejor es criticar su comida.
Notaba sus miradas expectantes. Olí el plato con disimulo, sopesando los riesgos. Después tomé un trozo con los dedos, cómo vi que hacían ellos, cerré los ojos y probé la carne humana.







sábado, 22 de mayo de 2021

Bermudas

―
Excelencia, hemos capturado otro ingenioso artefacto. Una primitiva navecilla terrestre que surcaba la atmósfera.

―¡Maravilloso! Hará las delicias de los visitantes en nuestro gran museo del transporte. ¡Emprenda el regreso apenas esté a bordo!

―Hay un problema, excelencia. Está infestado de parásitos potencialmente peligrosos.

—¿Parásitos?

―Bacterias, algunos ácaros e insectos y también cuatro humanos.

―¡Esterilización extrema de emergencia!

―¡Enseguida, señor!

―Pero antes, devuelvan a las bacterias, ácaros e insectos al ecosistema, nosotros no matamos inocentes.







jueves, 22 de abril de 2021

Para Mnesia

Su cara es como cualquier otra y a la vez única para mí. Una sutil comezón aflora en mi mente, conozco a esa persona pero no sé de dónde ni de cuándo, porque ese rostro es ajeno a este lugar y a este momento. Cada gesto, cada mirada es una pista.
Sin que pueda evitarlo, todas las caras de mi vida escapan del archivo para desfilar junto a la suya. La biblioteca de Babel completa presionando sobre la punta de mi lengua, anhelando una chispa, una mísera coincidencia. Todo esfuerzo es en vano, mi cerebro se retira acalambrado, vencido, y sin embargo insiste: ¡Yo a vos te tengo! ¡Yo a vos te saco de algún lado!
Sonríe en cámara lenta y la imagen se va desvaneciendo, regresa a un pasado que ya no me pertenece. Porque también yo he sido olvidado, porque también yo me estoy yendo.



lunes, 19 de abril de 2021

Fototropismo negativo

Huyendo de la luz que ya se cuela entre las persianas, enredado con las sábanas, hecho un bicho-canasto, remonta el colchón y la resaca hasta topar con el cuerpo amado.
Semidormido, comienza los rituales del apareamiento dominguero.












lunes, 29 de marzo de 2021

Un día antes del fin del mundo

Alguien se suicidó.
Alguien ganó el gordo de la lotería.
Alguien dejó de fumar.
Alguien terminó de pagar su casa.
Alguien adoptó un cachorro

Alguien escribió un cuento sobre el fin del mundo.






martes, 16 de marzo de 2021

El rey de las olas

Viajar en colectivo por la autopista siempre dispara mi imaginación. Alguien abre una ventanilla y el viento en la cara cambia la monotonía del administrativo por la adrenalina de un intrépido surfista. Entonces, cautelosamente, me animo a soltar las manos del soporte. Sonrío y flexiono apenas las rodillas para mantener el equilibrio. Es una sensación increíble hasta que una frenada brutal me arroja sobre un tipo gigante que va durmiendo. El infame gorila se queda mirándome desde su asiento. Estoy paralizado. Reacciona, se dispone a aniquilarme y de pronto entrecierra los ojos. Mi alma se debate en el péndulo de sus párpados ―¿lo hará? ¿no lo hará? ¿lo hará? ―, hasta que el bamboleo hipnótico del colectivo gana la batalla y Gargantúa rinde la testuz ante Morfeo.

Por el retrovisor, el chofer me mira como diciendo: ―¡Que salvada!



jueves, 11 de marzo de 2021

Sororidad

Sentada en la vereda, se frotó su panza de embarazada considerando alternativas:

“Por ahí ya se calmó, por ahí se le pasó el pedo y está dormido”. “O tal vez está furioso, queriendo terminar lo que empezó anoche”.

Le daba miedo entrar aunque fuera su casa, pero sabía que la situación no mejoraría por hacerlo esperar. Al abrir la puerta con sigilo, la sorprendió encontrarse frente a otra mujer.

―Había que hacerlo ―le dijo la desconocida ―. Capaz que hoy no, pero algún día te iba a matar, yo misma lo vi.

Su cara le parecía familiar y sus manos temblorosas empuñaban un objeto parecido a un control remoto.

La dueña de casa se asomó a la habitación y vio a su marido acostado, la mirada fija en el techo y las manos crispadas sobre el corazón.

Detrás suyo oyó la voz de la intrusa:

―Cuando lo revisen parecerá un ataque cardíaco. Ahora tengo que volver.

Y tocándole la panza con ternura agregó:

―Vamos a estar bien. Cuidame mucho, Mamá.

Luego se desvaneció ante sus ojos.



viernes, 5 de marzo de 2021

Una noche distinta

Los perros comenzaron a ladrar como locos, tanto barullo metían que Pedro dejó el control remoto junto a la cerveza y salió en camiseta al frío de la noche.

―¿¡Qué mierda les pasa a ustedes!? ―les gritó —. ¡Quiero ver el partido!

Era una pregunta retórica pero uno de los perros le respondió en perfecto español:

—¿Sabe que pasa, jefe? Hay una perrita alzada en la otra cuadra. 

La cara de Pedro se transfiguró de horror. Retrocedió lentamente sin dejar de mirar al animal y cuando ganó unos metros, corrió en dirección a la casa. 

Entró jadeando y pegó la espalda contra la puerta, Marta se alarmó al verlo tan pálido. Él quiso explicarle pero de su boca solo salieron unos ladridos desesperados.




jueves, 25 de febrero de 2021

Lo más importante

—La hipnósis ha sido un éxito. Reveló varias vidas anteriores. Usted ha sido una reina africana, un audaz corsario, un campesino feudal...

―Muy interesante, profesor, pero yo estoy necesitando saber quién soy ahora.




lunes, 22 de febrero de 2021

Todoantena

“No importa el tamaño de la antena, importa la potencia de la señal.”

Slogan de Todoantena.


Afuera, golpeaban la escotilla, el capitán se metió en su armadura-escondite y abrió. 

Era un bicho corpulento de movimientos pesados y ojos penetrantes. Ondeaba sobre él un globo con forma humana, parecía un maniquí plateado sosteniendo una lanza.

―¿Pidieron instalar una antena? ―preguntó.

―Si... ―respondió el capitán todavía confundido.

―Entonces aquí le dejo a mi esposa ―dijo la criatura cediéndole el hilo que sostenía el globo ―. Llame a Todoantena apenas ella termine ―ordenó antes de irse.

El capitán contemplaba la retirada del mastodonte cuando una voz aguda le llegó desde lo alto:

―¡Hey, patrón! ¿Podríashhh indicarme el lugar?

El capitán remolcó a la mujer-globo hasta la punta de la nave y la muchacha comenzó a instalar la antena. Su piel metálica crepitaba como el celofán.

—¡Listooooh! ―exclamó minutos después.

―¡Que rapidez! ¿Cuánto le debo?

―¿A mí? ―La mujer-globo sonrió con amargura ―. Nada, soy solo una esclava.

Desbordado de curiosidad, el capitán interrogó a la muchacha y así se enteró de las niñas de plata, sus casamientos arreglados y del peligro de aspirar helio para poder trabajar sobre los techos.

El capitán amarró el hilo a la baranda y fue a llamar a Todoantena. Por el camino, se arrepintió, regresó y con resolución desató el hilo. Después abrió la mano y siguió su vuelo hasta que se perdió en el atardecer.




miércoles, 3 de febrero de 2021

La recaída

La psiquiatra le recetó aquel fármaco en las reuniones nocturnas de Alcohólicos Anónimos. Así, controlaría la ansiedad, pero le advirtió que si no combatía a su demonio interior, la sed volvería más fuerte.

En la puerta del bar, resistió acariciando el frasco de pastillas vacío. Luego entró y se acercó a la barra, aunque no pidió nada. Unas chicas al fondo bebían riendo despreocupadas, la frente se le perló de transpiración. 

Luchando contra la tentación, salió del bar y desde el callejón telefoneó a su consejera. La psiquiatra le ordenó quedarse allí mientras ella llegaba al rescate.

Minutos después, bajó de un taxi directo a la oscuridad del pasillo. 

―¡Dame una pastilla! ―le pidió él temblando.

—No es la solución ―contestó ella.

―Entonces vete. ¡Ahora mismo! ―le gritó. En cambio, ella lo abrazó. Fue demasiado, la fragancia de su cuello moreno desató una sed salvaje, incontenible. Hecho una furia, le clavó los colmillos hasta el fondo, bebiendo su sangre con fruición, sintiendo la culpa como una estaca atravesándole el corazón.