jueves, 27 de febrero de 2020

Historia de una extinción

Todos conocemos el górbito, ese compuesto de cualidades increíbles, capaz de fundirse, moldearse, colorearse o imprimirse.

Lo usamos para todo y no imaginamos la vida sin él, sin embargo, pocos saben que viene de un mundo lejano y deshabitado.

Górvitom, tercer planeta contando desde su estrella, nos regala el material más maravilloso del universo.

Formando islas en los mares, montañas en la tierra o acumulado en el subsuelo, el górbito se encuentra allí en abundancia. De colores o transparente. de diferentes durezas, puede hallarse en bloques, películas, gránulos, espuma y otras muchas formaciones naturales.

Nadie conoce exactamente su origen, la naturaleza orgánica de la materia que lo constituye evidencia que proviene de seres vivos, ignotos pobladores de un mundo hoy estéril pero antes pleno de vida.

Por su versatilidad, usamos el górbito para fabricar innumerables productos, sobre todo empaques y desechables.

Aunque resulte natural en Gorvitom, el górbito es ajeno a nuestro sistema. El agotamiento de las reservas y su escasez se vislumbran lejanos, por el contrario, la comunidad científica muestra infundada intranquilidad por la creciente contaminación de górbito en nuestro ecosistema.



viernes, 21 de febrero de 2020











viernes, 14 de febrero de 2020

Lado B

...más luego, cuando están solos,
se dejan las uñas tratando de arrancar las flechas
que atraviesan sus corazones.












jueves, 13 de febrero de 2020

El amor de Schrödinger

Schrödinger ha discutido con su novia. Ella le pidió que no la llamara, dijo que necesitaba pensar y que lo llamaría cuando supiera si lo amaba.

Schrödinger espera ansioso junto al teléfono. Mientras su novia no llame, su amor está vivo y muerto al mismo tiempo, reflexiona. En eso está pensando cuando su gato entra en la habitación.











lunes, 10 de febrero de 2020

El Dandy


Los análisis dieron negativo, estaba tan aliviado que no me importó darle un billete de cien al mendigo que me pidió para tomarse algo caliente. 

—Dios lo bendiga, joven. ¿Me presta su teléfono? 

—¿Cómo? —pregunté asombrado por su desfachatez.

—Una llamadita —imploró entornando los ojos y mostrándome casi juntas las puntas del índice y el pulgar. 

Todavía me duraba la alegría, ¡qué diablos!, le alcancé mi celular. El viejo lo operaba con soltura. Hizo una llamada. 

—Hola, ¿podría enviarme un café irlandés a la puerta del hospital? Sí, del lado del laboratorio… Poca canela... No, espere... 

Tapó el auricular y me preguntó: 

—¿Se te antoja algo, muchacho? Lo que sea, yo invito.




viernes, 7 de febrero de 2020

Ganaderos

―¡Soy el presidente! ¡Tengo que saber la verdad! ¿Cómo está la situación?

―Verá, señor, la epidemia está aniquilando al ganado. Aún no podemos controlarla.

―¿Cuánto hemos perdido? ¿veinte por ciento? ¿veinticinco?

―Señor, el ochenta por ciento está muerto o infectado. A este paso no quedará carne en un año.

―¡Es alarmante! ¿Alternativas?

―Bien, podríamos abandonar su consumo, pasarnos al pollo, al cerdo, hasta el perro es comestible.

―Imposible, son productos muy inferiores, arruinaríamos la economía…

―Hemos aislado algunos ejemplares sanos, podríamos criarlos en la luna hasta que pase la epidemia.

―Tardaríamos demasiado, la demanda sigue aumentando...

―Los clonaremos, señor. Se obtiene un buen producto partiendo de ejemplares escogidos. 

―Humm… podemos intentarlo. ¿Tiene nombre la epidemia que nos dejará sin humanos frescos?

―Ellos lo llaman Coronavirus.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Destino Top

Cuando los terroristas secuestraron el avión y ordenaron poner rumbo a Cuba, los pasajeros estallaron en aplausos.








lunes, 3 de febrero de 2020

El táper



A las tres de la madrugada un televisor emitía su resplandor, ajeno a las calamidades que azotaban la tierra:

—Garantizado, lo que guardes aquí dentro, saldrá igual que cuando lo metiste.

—Eso está bien, pero... ¿qué tal si quiero guardar verduras?

—Excelente pregunta, Tim. Su práctico doble fondo te permite organizarlo todo. Pon lo verde debajo para que sea lo último que se pierda.

—¿Puedo confiar en que no se abrirá por accidente? Ya sabes, durante el viaje a la oficina.

—Deja esa tarea al sello de hermeticidad exclusivo de nuestros productos. Presionas aquí, quitas el aire y…

La rubia arrojó la caja plástica al piso y comenzó a patearla y pisotearla.

—¡Oh, Jane, es fabuloso! ¡Debo tenerlo!

—Y si llaman ahora, conseguirán dos al precio de uno

Desvelada frente a la pantalla, Pandora suspiró y comenzó a marcar el teléfono.



miércoles, 29 de enero de 2020

Mi abuelita XVII



―Martín, Martincho… vení, pichón. Vení que quiero hablar con vos.

―¿Ahora abuelo? 
―Claro, nene. ¿O tenés que ir a la oficina?
―Dale viejo, ¿que querés?
―Mirá, Martincito, la abuela me dijo que andás medio perdido, que no te ve bien.
Yo sé que la juventud es una cosa hermosa pero se pasa rápido, ¿sabés?
―Ufa abuelo, me vas a decir que cuando vos eras pibe no te gustaba la caravana, ir con las minas, los amigos…
―Si, Martín, pero ¿sabés qué pasa? La vida no es todo joda…
―Ahí va, eso abuelo…¿que es la vida?
...
―Bueno... la vida, la vida es, es... ¡A vos te mandó tu abuela, ¿no, pendejo?!

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lunes, 27 de enero de 2020

Mi abuelita XVI

"… entonces la vieja le advirtió al nieto:
Se está rifando un cachetazo y vos tenés todos los números."

—Pará, Raulito, yo nunca digo así…

—No abuela, esto es un cuento,  una ficción, para la universidad. 

—¿Qué? ¿Esto lo van a leer todos? 

—Si, abuela, tenemos que exponer…

—Me hacés quedar re mal, Raulito... ¿Y si escribís sobre una abuela joven, compinche del nieto? Dale, que van a la plaza y…

—No, abu, esta historia necesita conflicto, personajes duros.

—Esta bien, pero... ¿porqué te la agarrás con tu abu del alma? 

—Abuela… no sos vos. Esta en una vieja mala, una vieja despreciable y rencorosa.

—Raulo, no te pases…

—Jajaja —. Raúl no puede contener la carcajada.

—Raulo... se está rifando un cachetazo y vos...




sábado, 25 de enero de 2020

Como tú quieras


Esta historia se llama como tú quieras.
Es breve pero atrapante, irónica y mordaz.
Parece una estupidez y he ahí la paradoja; es tan genial como tu mente pueda concebirlo.
Es la mejor de mis historias y por supuesto, no la he escrito yo.








jueves, 23 de enero de 2020

Las letras del pecado


Salió por detrás de la casa parroquial mirando a todos lados. El joven curita, balbuceaba una oración. Quería convencerse de que hacía aquello por una buena causa ―después de todo, el orfelinato recibía completo el dinero que cobraba―, pero su conciencia sabía que ese trato espurio nacía de su incapacidad por juzgar a los demás.
El tipo que lo esperaba en la capilla tenía su misma complexión y color de cabello. Podría haber sido su hermano mayor, que no su padre.
Se desvistieron sin mirarse —ese era el trato—. La camisa, el alzacuellos y la sotana con sus mil botones se fueron amontonando junto a la ropa del otro.  
Hasta ahí sólo era una situación impropia, el pecado vendría a continuación. 
El famoso novelista se vistió con las prendas del cura, luego le sonrió y adoptando lo que suponía era una actitud sacerdotal, apuró el paso camino del confesionario.




martes, 21 de enero de 2020

El documento

Muchos le aconsejaron intrusarse, meterse por la fuerza y listo, pero él no era un okupa, era un espíritu recto y esperaría los plazos legales. Si hubiese sabido el embrollo de abogados, audiencias y papeleo que lo esperaba…

Su paciencia tardó en rendir frutos, pero a la larga consiguió el ansiado “Certificado de posesión”. Era solo un papel, pero le garantizaba poder desalojar sin preocupación al habitante original, así hubiera nacido allí. 

Entró confiado por la cabeza y sacó poco menos que a patadas a esa pobre alma. Tomó el control del cuerpo como si fuera un guante y se sintió, por primera vez en mucho tiempo,  ¡vivo!






martes, 14 de enero de 2020

Ucronautas

Camino del quirófano, Eugenio San Gabriel cruzó a dos ucronautas vestidos de centuriones romanos que fumaban con los cascos bajo el brazo. Dada su fe, el doctor conservaba la costumbre de persignarse antes de cada operación, semejante paradoja le causó gracia esta vez.
Se adivinaba la mandíbula tensa bajo el barbijo imaginando las consecuencias históricas que provocaría un error suyo en una intervención tan sencilla para la avanzada ciencia del siglo veintitrés. Por eso manipulaba el material genético con cuidado, por eso controlaba las funciones vitales en todo momento. Quería terminar el procedimiento de inseminación cuánto antes para evitar que en la aldea echaran en falta a la paciente.
Minutos después, se asomó a la sala de espera secándose la frente.

―Todo salió bien, sigue dormida. Ya se la pueden llevar —dijo a los centuriones.

A pesar del éxito, el buen doctor San Gabriel seguía intranquilo, sabía que semanas después tendría que aparecer en Nazaret para explicarle lo mejor que pudiera a la joven judía lo importante que era para la humanidad su singular embarazo.

lunes, 13 de enero de 2020

Doña Angustias

Vivía obsesionada por una idea:
el final trágico.
La perseguía.
La acosaba.
La alcanzaba.
La alcanzó.