jueves, 27 de septiembre de 2018

El fin del asombro

En medio de la peatonal se materializó, de la nada, un ángel celestial. Su increíble blancura contrastaba con el paisaje gris mugriento. Permaneció parado en el centro, estático, observando con incredulidad la decadencia de nuestra sociedad.
Desde lo alto de su figura, buscaba un ser que mereciera ser salvado del inminente final. Una multitud se congregó a su alrededor. Miraban fascinados las extraordinarias alas, su rostro como de porcelana.
Luego de algunos momentos, un sujeto rompió a aplaudir y otros lo imitaron, algunos arrojaban dinero a sus pies.
La situación se normalizó cuando un policía le explicó que debía irse, que estaba prohibido hacer su acto allí.





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