lunes, 9 de mayo de 2022

Cielito Esquimal

La cruda nevisca apenas dejaba ver las siluetas crucificadas de los tres misioneros. Más allá, en la aldea esquimal, reinaba el horror, un desenfreno de sexo y violencia inédito en aquel pueblo de pasiones aletargadas por el clima glacial. 

Luego de restablecer cierto orden, la expedición investigadora restablecer logró que el concejo de ancianos compareciera ante ellos.

—Solo hacíamos lo necesario para llegar a ese maravilloso lugar del que nos hablaron sus hombres santos —explicó el anciano jefe.

—Estáis muy equivocados, hermanos, el crimen y el pecado no os llevarán al cielo.

—¿Al cielo? No, nosotros queremos ir al otro lugar, al que es caliente.




lunes, 2 de mayo de 2022

Futurología

Conservada en una pared del barrio-museo colonial, la pintada apenas sobrevivía: 
Patria o FMI. 
Para entenderla tuvo que consultar aquel antiguo término desconocido.
—Dime, computadora, ¿qué significa “patria”?

jueves, 21 de abril de 2022

Yo, reflejo

En la ciudad nadie estaciona exactamente donde va, así que me calzo los guantes y descargo el enorme espejo. Con este calor, debo llevarlo a pulso media cuadra.
Lo aferro por ambos bordes, lo levanto apenas y camino con los brazos abiertos. O más bien caminamos, como bailando un tango, mi reflejo y yo. Mejilla contra mejilla, los gemelitos del arrabal.
Una doble gota de sudor resbala espejo abajo cuando, a medio trayecto, se nos cruza un cantero fatal y logramos esquivarlo por muy poco. ¡Qué reflejos!
Tengo los dedos entumecidos, los siento ajenos. No distingo cuáles son los míos y cuáles los del reflejo. ¡Ayudáme, vos!
Ahora el espejo parece pesar menos. Sí, pesa menos. ¡No pesa casi nada! ¡Nada!
Trato de soltarlo y no puedo, mis manos no obedecen. Acá pasa algo raro, quiero parar pero sigo caminando. Siento que ya no estoy a cargo. Algo me dice que me llevan.

sábado, 16 de abril de 2022

Happy hour


—¿Y esa chica? ¿Es nueva en el pueblo? Sírveme lo mismo que está tomando.

—Vino de Mendoza…

jueves, 31 de marzo de 2022

Caprichos

—Por favor, libérame, amable mortal.
—Hola, pequeñín. No sabía que hablabas. —contestó la joven mostrando sorpresa.
—Libérame, seré tu esclavo —le rogó.
—No quiero esclavos.
—Entonces serán riquezas.
—Bobadas…
—Escúchame, si me liberas te concederé tres deseos —ofreció desesperado.
La princesa miró al jin condescendiente.
—Es que estás tan bonito ahí.
Aplastó con la palma el tapón de la botella y la acomodó en un estante, junto a un frasco dónde languidecía un puñado de luciérnagas.


jueves, 10 de marzo de 2022

Todavía

Orgullosa, conmovedora, interminable, es la caravana de autobuses repletos de mujeres que marchan a reclamar por sus derechos.

A todos y cada uno de ellos los conduce un varón.


domingo, 6 de marzo de 2022

Generacional

El paraíso está poblado mayormente por ancianos. También hay jóvenes, pero ellos creen que ese lugar es el infierno.

Lunes

―Hoy puede ser un gran... ¡Ayyy!

sábado, 19 de febrero de 2022

De carambola

Cupido apuntó al generoso pecho de una doncella, hasta ahí parecía un tiro fácil, pero la flecha rebotó en las siliconas y se volvió, traicionera, contra el remitente.

Ahora el angelito la persigue loco de amor y ella le saca toda la plata.


jueves, 3 de febrero de 2022

Gustito

Está en el patio del pabellón de mínima seguridad, dónde a los reclusos les falta poco para salir. Desde la calle parece un buzón y desde adentro es un hueco en el muro con forma de máscara, con una raja fina a la altura de la boca.
Para algunos es un placer, para otros una dulce tortura, pero todos quieren meter la cara, sacar la lengua y saborear un poquito la libertad.








sábado, 29 de enero de 2022

Reunión de egresados

El matón de la escuela agarró al nerd de las solapas y del mismo envión lo tiró al piso.
—¡¿Dónde está, viejo bufarra?! ¡¿Dónde lo tenés a Benasti? —El agredido resistía al borde del infarto sin acertar a contestar nada. —¡Hablá, pelado hijo de puta!
La más linda de la clase se acercó a ayudar, confiando en su belleza, que a tantos bravucones había logrado tranquilizar.
—¡Ya está, Quique, dejálo, corazón!
—¡Vos no te metás, vieja de mierda! ¡Este tiene puesta la bufanda de Benasti!
Los nietos levantaron en vilo al agresor y al fin pudieron separarlos.
—Perdonálo, Benasti —dijo la más linda del grado al nerd mientras lo ayudaba a levantarse —. Quique tiene Alzheimer.




miércoles, 19 de enero de 2022

Futuro imperfecto

En plena madrugada, unos gritos escandalizaron al puñadito de chozas de lata.
—¡Mamá! ¡La señal! ¡La señal, mamaaá! 

Ella, sobresaltada y medio dormida, parpadeó primero el número de la compañía de internet, luego su usuario y su código de crédito.

El servicio fue restablecido de inmediato. Los ojos del niño volvieron a ponerse en blanco y su cara recuperó el gesto apacible.









miércoles, 12 de enero de 2022

Excalibur

—¿Estáis seguro? —preguntó el joven rey bajo la luna llena.
—Está enterrada aquí. Los astros no mienten, mi señor —dijo el mago señalando con su vara el suelo del bosque―. Y con ella serás invencible.

―¡Cavad, entonces! ―ordenó a sus caballeros. 

Luego de un rato, las palas chocaron con algo metálico. La luz de una antorcha iluminó el cañón de una ametralladora automática.











lunes, 3 de enero de 2022

Entremés kafkiano

En el bodegón, Gregorio Samsa pide un sanguche de milanesa completo. Levanta el pan y sobre la lechuga encuentra una cucaracha muerta.—No puede ser —dice el mozo. Gregorio abre el sanguche y se lo muestra. —Yo no veo ninguna cucaracha, señor —responde.
Algo tiene su voz, una especie de zumbido. Gregorio lo mira y se da cuenta de que el tipo es una cucaracha gigante. Luego mira sus propias manos y descubre que son dos pinzas de insecto.
Dentro del sanguche sangra el cadáver destrozado de un hombrecito diminuto, muy parecido a Gregorio Samsa.




sábado, 1 de enero de 2022

Juguetes

—¡Yo pedí una ambulancia! —reclamó el niño. Enarbolaba un objeto cilíndrico que era un juguete, sí, pero para adultos.
El tío, disfrazado de papá noel, sudaba a mares en la tórrida noche de verano. Su sobrinito le apuntó a la cara con el pedazo de goma y repitió, paradójicamente desconsolado:
—¡Yo pedí una ambulancia!
La escena era más de lo que la abuela podía aguantar, testigo mudo aunque boquiabierto del incidente. De la rigidez, la anciana pasó al desmayo sobre el pesebre, desatando el caos familiar. Niño y juguetito quedaron en segundo plano, entre gritos, llantos y reproches a Santa, que según parece, algo tuvo que ver con semejante quilombo navideño. Finalmente hubo llamadas telefónicas. Minutos después se escuchó una sirena, luces rojas destellaban en el techo, maridando con las del árbolito. Alguien abrió la puerta y un paramédico preguntó:
—¿Aquí pidieron una ambulancia?
Los ojos del niño brillaban de asombro.