En el rincón más oculto de esa playa solitaria, la sombrilla llama la atención al veraneante despreocupado. En el centro de su círculo de sombra reposa una muchacha preciosa que le sonríe, señalando el bronceador y pidiendo por favor. Él no tarda en sentarse a su lado, feliz de ayudarle con la tarea. Como mecida por el viento, la sombrilla empieza a bajar muy lento hasta cerrarse por completo sobre ellos. Pocos minutos después, vuelve a abrirse con un sonoro eructo, vacía. Ahora una mujer se acerca. Bajo la sombrilla le guiña un ojo un atractivo adonis.
Muy bueno.
ResponderEliminarMe gustó mucho, si que tienes talento para microrrelatos
ResponderEliminar¿Ya te dije que me molaba mucho este micro? Si no ganaste nada con él, es que el jurado no tiene ni idea :P
ResponderEliminarNo tuvo ni idea...
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