sábado, 29 de diciembre de 2018

Mala costumbre

El chofer del colectivo me mira por un instante.
¡No! Soy yo quien me miro a mi mismo subiendo al colectivo. Y pienso: —Vengo con el horario atrasado y este mequetrefe cómo tarda en subir...
Asustado, me apuro y me encuentro de frente con la mirada flamígera de un bebé que va en brazos.

¡No! Soy yo mirándome desde los ojos del bebé y siento miedo de caerme y me embriago del aroma del pecho de mamá.
Una mujer mayor con uniforme de limpieza contempla mi evidente turbación.

¡No! Yo me veo desde la señora en el piso y siento dolor en las manos y cansancio en el alma.
Cada vez más confundido, llego al último asiento, a sentarme junto a un borracho mal entrazado que me observa como ausente.

¡No! Yo me observo a mi mismo con la mirada empañada y siento la náusea que anida en la boca de mi estómago.
Aterrado, prometo dejar de escribir historias en el colectivo.



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